Peregrinación a Sixilera: un relato

Como muchos que recorren la Quebrada de Humahuaca, este lugar me enamoró y decidí vivir aquí. Siempre que vine de visita pude hacerlo durante el verano, conocer gente, peñas, y muchísimos lugares y senderos que aún descubro día a día.

Al vivir aquí, además de sus hermosos paisajes, descubro con el pasar de los meses las distintas fiestas que celebran los quebradeños, ¡que, por cierto, son muchísimas! Como siempre dicen hay más fiestas que días del año.

En Semana Santa subí al Abra de Punta Corral con algunos amigos, una peregrinación en la que participan muchísimas bandas de sikuris y peregrinos. El pueblo de Tilcara es muy devoto de esta Virgen y contagia su fé al ver peregrinos de todas las edades, con tanta alegría por ir a acompañar a su “mamita de los cerros”.

En el mes de septiembre me invitaron a participar de otra peregrinación hacia la Virgen de Sixilera, patrona de los agricultores. Con un poco de miedo por la distancia a recorrer, finalmente me decidí a hacerlo. A diferencia de la otra experiencia, la mayoría de las personas que suben son integrantes de bandas de sikuris, no tantos peregrinos.

Salimos el Jueves 12 de Septiembre con la banda ‘’San Francisco de Asís’’ en dirección hacia el pueblo de Huacalera. Al llegar a la base del cerro, una familia del lugar nos compartió pan bollo y té. Así esperaban a cada banda para asistirlos antes de comenzar la caminata. Fueron aproximadamente siete horas caminando hasta llegar a la capilla de Sixilera. Una vez allí, se dio bendición a la banda, repartieron sopa y cueros para abrigarnos durante la noche. Hay algunas piezas de adobe construidas para los peregrinos y también muchas personas que llevan sus carpas.

Durante el Viernes 13 estuvimos compartiendo con las distintas bandas asados y bebidas, mientras esperábamos a las bandas que iban llegando para asistirlas con comida y abrigo. Durante la tarde de ese mismo día se realizó una breve procesión de la Virgen de Sixilera acompañada por aproximadamente 40 bandas de sikuris (¡algo realmente increíble!).

El Sábado 14 a las cinco de la mañana todos despertamos. Algunas mujeres prepararon té y mate cocido para combatir el frío. Al rato comenzó su descenso al pueblo de Tilcara. La Virgen, junto con todas las bandas de sikuris, marchaba a paso lento. Luego de caminar durante 14 horas seguidas, llegamos a la iglesia de Tilcara a las nueve de la noche.

Cuando llegábamos, a muchos integrantes de la banda con la que caminé (mientras ellos tocaban  y esperaban a la Virgen para saludarla), se les escaparon algunas lágrimas por la emoción que sentían. Probablemente yo jamás vaya a sentir esa emoción que a ellos les genera acompañar a la Virgen de Sixiliera, pero es realmente contagiosa y si no directamente, por lo menos, indirectamente se me llenaron los ojos de lágrimas. Sin lugar a dudas participaré de esta peregrinación siempre que me sea posible.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *